
La incoherencia, esa compañera infatigable del buscador infatigable, que hasta se convierte en nuestro invitado y puede ponerte en evidencia una vez haya saciado su apetito.
Cuanto tiempo perdemos intentando mostrar aquello que nada tiene que ver con nosotros, y todo por que? para que los demás se creen una imagen tan erronea de nosotros mismo que ya hasta llegamos a ser seres irreconocibles cuando estamos a solas.
Parece que según nuestro criterio tenemos como muy claro cual seria nuestro camino a seguir, pero muchas veces sin saber cómo nos vemos por el sendero equivocado, y sin saber explicarnos el porqué de algo que no entraba dentro de nuestras espectativas.
yo al reflexionar sobre esto desde mi propia persona, me pregunto ¿porqué nos atrevemos a resaltar las incoherencias ajenas????.
Eso si, algo con lo que no comulgo es que no se reconozcan, y digo esto porque cuando uno hace buena amistad con su propia incoherencia que a veces hasta es necesario, ésta te suele regalar un don que no esperas el de "la humildad".
El ser humildes, reconocer que no todo lo que pensamos podemos llevarlo a cabo, poner de manifiesto nuestra sinceridad con diplomacia, saber ver en los demás sus fallos y poder ver su parte humana, es algo que no todos estamos preparados para ello.
Siempre he sido muy crítica con las incoherencias mías y ajenas, pero quizas hoy he llegado a ver ese derecho que tengo a serlo y a que lo sean los demás, ¿porque no?
si quizás en el barco donde nos movemos hasta eso se nos exige........

